Todo fue muy rápido, alguien me dijo, con mucha frialdad en sus palabras, que no era posible que me importara más las cosas carnales.
Me regreso unos minutos, yo defendía que era peor una infidelidad que una separación. Lo que sí se, es que respondí con el corazón más que con la cabeza.
Aquí hubo dos cosas que me movieron: la primera fue que me importara el tono en que él me lo dijo, lo segundo es que me desbloqueó un recuerdo, nada grato.
Después de caminar X un momento, me cayó un balde de agua fría y abrió la caja de Pandora.
Yo pasé por relaciones que terminaron porque alguien se separó, por distancia de tierra de por medio, agua de por medio, o colonias de por medio.
Pero pasé por una relación que terminó por alguien que me defraudó, pero no fue una defraudación, me hizo el peor daño que se le puede hacer a una persona: me humilló, me degradó como persona, aplastó cada gramo de autoestima con la que contaba y cavó en la tierra lo más hondo posible y ahí me aventó.
Hoy a la distancia volteo y veo el daño q me hizo, y que no he salido de ese agujero.
Me puse un caparazón para que nadie más me hiciera daño.
Me permití no tocar ni que me tocaran.
Yo era una persona que no era merecedora de nadie, nadie me podía querer, no era importante para nadie, no le importaba a nadie como para tener una persona a mi lado, daba pena a quien conmigo estuviera.
Y ese daño, cuando la caja de Pandora se abrió, lo vi tan intacto, es corazón que late, late pero no vive.
Esta persona que soy, la que no deja que la quieran, porque nadie puede quererla, mejor está sola, y si, aprende a estar sola y ser feliz sola.
Pero no, eso no es lo que un día quería para mí.
Si, aprendí a vivir conmigo misma, me caigo bien, disfruto mi soledad, pero creo es por el hecho que me duele el que nadie quiere estar conmigo.
Y si, quisiera que alguien me abrazara, alguien en quien pueda yo recostar mi cabeza, alguien por quien sentir algo, pero sobre todo, alguien que pueda sentir algo por mi.
Pero esta persona le dijo que no, que eso no va a pasar, que no merezco, que no valgo, que no sirvo, que soy mierda.
Alguien que un día me escupió a o cara y me pisoteó.
Alguien que tomó mi corazón y lo partió en pedacitos, se los metió en la boca, los masticó y los vomitó.
A quien le confié mí vida me defraudó.
La frase “quién le hizo tanto daño en su infancia” para mí fue “alguien me hizo tanto daño en mi adultez”
Y esta hoy la peor versión de mi, porque esa que es mejor, está descompuesta.
Jugó después conmigo, con mis cabeza, con mi cordura, al punto tal que me hizo correr de esta ciudad, donde se me puso de frente un par de veces, y me fui huyendo, y allá donde fui, ahí también se me puso de frente. Con un cinismo tal, que me veía a los ojos y me sonreía.
Esta caja de Pandora me ha puesto oscura por dentro, y triste por fuera, removió aquello que creía sepultado.
Acabada